Con el propósito de mantener su rótulo de “ejército invicto”, Chile ordenó que se tapara las victorias que Bolivia obtuvo en la Guerra del Pacífico y los historiadores bolivianos, influenciados por Aniceto Arce y Narciso Campero, repitieron la versión del enemigo que así llegó hasta nuestros días.
Esa fue una de las conclusiones del conversatorio que se realizó con motivo del 141 aniversario de la Batalla de Tambillo que se recuerda este 6 de diciembre.
Según se puede leer en su manifiesto, reimpreso recientemente por el Ministerio de Defensa, el coronel Rufino Carrasco encabezó un grupo de 77 rifleros que reconquistó Calama y derrotó a los chilenos en Chiu Chiu y Tambillo. A Chile no le convenía que se sepa de esas derrotas, y la que sufrieron en Canchas Blancas, así que se optó por ocultarlas. “Se secuestró la documentación sobre las batallas”, dijo Carlos Cardona.
Aunque retomaron Calama, Carrasco y sus hombres tuvieron que retroceder, porque no recibieron auxilio de la Quinta División, que comandaba Narciso Campero. Según Cardona, esta facción del ejército estaba cuidando las minas de Aniceto Arce.
Carrasco fue sometido a Consejo de Guerra y despojado de su mando. Incluso estuvo preso en Potosí. Fue la represalia de Campero por haber enfrentado a los chilenos.
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