En 1965, el gobierno de facto del militar René Barrientos ordenó destruir toda la obra de Miguel Alandia Pantoja en instituciones públicas y privadas, siendo los primeros en desaparecer un mural en el Palacio de Gobierno en La Paz y otras obras suyas en el Legislativo.
Ante estos intentos de borrar su nombre de la historia boliviana, la Alcaldía de La Paz y su familia buscan, a través de la muestra, saldar una deuda histórica con el artista, según aseguran las autoridades municipales.
La muestra, que incluye cuadros pintados entre 1940 y 1970, se divide en cuatro momentos representativos en la trayectoria de Alandia, desde sus inicios artísticos y su participación en la guerra del Chaco, pasando por su etapa indigenista y la influencia del muralismo mexicano en su obra, hasta su exilio.
Los cuadros de Alandia reflejan duras críticas a la conquista española y la religión, paisajes del altiplano boliviano, figuras de indígenas aimaras, mineros, mujeres trabajadoras y personajes cotidianos de las festividades paceñas como el kusillo o bufón andino o el carnavalesco Pepino, entre otros.
