Se reporta un nuevo atentado a la historia de Potosí. El director de Patrimonio de la Alcaldía, Oswaldo Nina, confirmó, hace instantes, que personas no identificadas destruyeron los hornos de cal que existían en la localidad de Miraflores desde por lo menos el siglo XIX.
La denuncia fue formulada en la víspera y, por su gravedad, ameritó el envío inmediato de una comisión, no solo a verificar lo que sucedía sino a paralizar lo que parecen ser trabajos particulares, pero algunos comunarios, aparentemente encargados por autoridades originarias, se opusieron violentamente a la intervención municipal e incluso amenazaron con golpear a los comisionados.
Miraflores se ubica a 23 kilómetros de la Villa Imperial pero está dentro de la jurisdicción del municipio de Potosí; empero, al ser un distrito rural, está sometido a la justicia originaria. Desde que fue incluida en su jurisdicción, representa un conflicto debido a que las autoridades originarias y los comunarios que poseen tierras en el lugar abusan de su derechos. El lugar está dotado naturalmente de aguas termales de origen volcánico y muchos de los comunarios han construido piscinas que les procuran ingresos gracias a la creciente popularidad de esos baños. No obstante, el manejo de tierras es restringido y no se permite el florecimiento de ningún emprendimiento turístico. Por ejemplo, se impidió que un establecimiento de hospedaje construya una piscina pese a que intentó utilizar sus propios predios.
Las autoridades originarias son las que toman decisiones respecto a las tierras y, aparentemente, alguna de ellas habría decido construir más piscinas. Para ello, se habría ordenado la destrucción de los hornos de cal. Nina, que ahora está en La Paz, a donde viajó a participar de una reunión sobre patrimonio convocada por el Ministerio de Culturas, dijo que existen referencias no confirmadas en el sentido de que los hornos habrían sido construidos para proveer material de construcción para la segunda Casa de Moneda, edificada en el siglo XVIII.
La denuncia sobre la destrucción de las caleras fue formulada por un comunario que pidió el anonimato por temor a represalias. Las fotografías que acompañan la nota fueron publicadas en el grupo de WhatsApp de la Asociación de Periodistas pero quien las subió a esa red social también pidió que se guarde su nombre en reserva. "Vayan a confirmar", dijo.
Nina agregó que se instruyó el envío de una nueva comisión este jueves a verificar lo sucedido, incluso en compañía de gente de la subalcaldía de Tarapaya, y agregó que, si vuelven a sufrir interferencias en su trabajo, denunciarán el caso a la justicia ordinaria.
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