Ellos no están conformes. Los nuevos consejeros de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FC-BCB) no creen en la campaña que el presidente de esa entidad, Sergio Prudencio, desarrolla con el fin de despejar dudas sobre su gestión y ya plantearon la necesidad de realizar auditorías para conocer cómo se manejó en los últimos años.
Sobre Prudencio existen varias dudas, especialmente por las acusaciones de doble percepción de haberes que él cree despejadas. En una entrevista publicada el domingo en la revista Ecos, dice que el tema “ya no es una denuncia porque es un caso saldado. Se ha resuelto en dos instancias; en el de la Auditoría Interna y en la de la autoridad sumariante del BCB. Es decir, yo estoy facultado por ley a cumplir labores, tareas de carácter cultural, que no están contravenidas con mi función como consejero”.
Pero Prudencio, que trabajó en su cargo en coordinación con el exvicepresidente Álvaro García Linera, ya no tiene consejeros que le respalden. Ahora el Consejo de Administración de la FC-BCB está integrado por personalidades nombradas por el actual gobierno. Uno de los nombrados por el Ministerio de Culturas, que dirige Martha Yujra, es Guillermo Mariaca y es él quien revela que en la primera reunión en pleno del consejo se planteó la necesidad de realizar “un conjunto de auditorías” con el propósito de que los nuevos consejeros conozcan cómo estuvo funcionando la institución.
Detalló que tendrían que ser “una auditoría financiera y seguramente varias auditorías operativas a las distintas instituciones” de la FC-BCB; es decir, a cada uno de los repositorios. Las denuncias de los últimos meses afectaron a la mayoría de ellos: la Casa de Moneda, la Casa de la Libertad, el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia y el Museo de Etnografía y Folklore.
