El 2 de febrero es el día que el santoral de la Iglesia Católica consigna a la presentación de Jesús en el templo, pero, debido al pasaje bíblico en el que aparece Simeón, anunciando que el niño, a quien había esperado conocer antes de morir, sería la “luz de revelación a los gentiles”, en esta fecha se celebra a la Virgen de la Candelaria.
Aunque con raíces más remotas, el origen de esta advocación está en Tenerife, y la luz, representada por la vela que porta la imagen, es la candela que dio origen a su nombre. En Bolivia, la devoción a esta Virgen, en particular, se extendió tanto que está en los principales santuarios: el de Copacabana, en La Paz; el del Socavón, en Oruro, y en Quillacollo (Urkupiña). Todas esas imágenes son la Virgen de la Candelaria y, por supuesto, su culto también arraigó en Potosí.
La referencia documentada más remota es la de la Virgen de la Candelaria que se encuentra en el templo de San Pedro pues esta ya es mencionada para el año 1616, en la “Historia de la Villa Imperial de Potosí…” de Bartolomé Arzáns. Otra imagen igual de antigua es la que se encuentra en el templo de Copacabana y, según explica el investigador Antonio Basagoitia, ambas son rivales. Él también dice que las dos vírgenes están en el cuadro “Descripción del Cerro Rico e Imperial Villa de Potosí”, pintado en 1758 por Gaspar Miguel de Berrío.
