Casi un lustro después de que el fiscal Alberto Nisman acusara a la entonces presidenta argentina, Cristina Fernández (2007-2015), de encubrir a terroristas y apareciera muerto a los cuatro días, una serie de Netflix y el retorno al poder de Fernández ponen de nuevo el caso en el ojo del huracán.
Tras varios meses sin novedades en la investigación del fallecimiento de Nisman, esta semana el estreno en la plataforma Netflix de la miniserie "El fiscal, la presidenta y el espía", dirigida por el cineasta Justin Webster, ha vuelto a abrir la caja de los truenos de un caso repleto de oscuros.
El documental, compuesto de seis capítulos de alrededor de una hora cada uno, desgrana las circunstancias en torno al fallecimiento del fiscal, ahondando en su trabajo pero también en sus problemas personales y en la difícil relación con su exesposa, la jueza Sandra Arroyo Salgado, quien le reprochaba que hubiera dejado sola a su hija en medio de un viaje en Europa por volver a Buenos Aires para denunciar a la presidenta.
