Papá Noel, el Grinch, emojis, duendes verdes, Elsa —de Frozen— y hasta Goku. La entrada navideña de anoche tuvo de todo pero la tradición potosina se impuso, particularmente en el acompañamiento musical a las agrupaciones que participaron en ese evento de masas.
Miles de personas se apostaron a lo largo de las avenidas Tinkuy y Sevilla para presenciar el paso del medio centenar de grupos que colorearon la noche. Una breve llovizna bajó la temperatura pero no consiguió enfriar el ánimo de los bailarines que llegaron hasta el palco instalado en la esquina de las avenidas Villazón y Sevilla. Saltaban y bailaban con una alegría que —según se confirmó anoche— no necesitó de bebida alcohólica alguna para manifestarse. Menudo detalle para la festividad de Ch’utillos del próximo año.
Hubo bandas en la mayoría de los casos pero todas entonaban wachikis o saltarines. Así, los “papanoeles”, duendes, venados y ramas afines bailaban a ese ritmo y la navidad potosina se pintó a su propio ritmo. Muchos grupos ingresaron con instrumentos nativos, cubiertos con ponchos, y el efecto tradicional fue completo.
El ingreso de una docena de elencos de ballet, tanto de Potosí como del interior del país, le puso el toque distinto a la versión de este año. Cada uno mostró la tradición de su tierra.
