Con una cartelera de maestros del instrumento, esta noche termina el IV Festival del Charango Q’esintuu y Umantuu que se realizó desde el martes en el Teatro Municipal Modesto Omiste Tinajeros.
Tomando en cuenta la calidad de los artistas que desfilaron por el tablado desde la primera noche, el festival fue un éxito, pero, si se lo mide desde el punto de vista de la asistencia del público, el resultado no es de los mejores.
Pese a que el ingreso al teatro es gratuito, las butacas no se llenaron y no fue precisamente por falta de promoción, de la que se encargaron los propios artistas, sino por una alarmante falta de interés de los potosinos en apoyar a los artistas potosinos.
Este diario pudo comprobar que la práctica del charango está arraigada en familias que ya son de artistas por cuanto varios de sus integrantes se dedican a la música. Es el caso del Trío Los Corso, que se presentó anoche y está encabezado por Cristóbal Corso Cruz.
Otros casos son de los hermanos Cinthia y Kevin Garnica y el del actual presidente de la Sociedad Boliviana del Charango, filial Potosí, Antonio Cadenas, y su hijo Manuel. Con excepción de Antonio, todos ya estuvieron en el festival.
