Como en la mayoría de los hechos del Potosí colonial, es Bartolomé Arzans quien reporta la aparición de la imagen del Cristo de la Vera Cruz, muy probablemente en el año 1550.
No existe certeza sobre la fecha debido a que no hay documentación directamente vinculada al hecho de la aparición. Lo que Arzans escribió, y repitió el resto con más o menos variantes, es que una caja con la forma con la forma de una cruz apareció en la puerta del templo de San Francisco y, cuando los monjes la abrieron, encontraron dentro una imagen de Jesús crucificado.
La versión de que la caja llevaba el rótulo “Para San Francisco de Potosí” no aparece en la “Historia…” de Arzans.
Aunque el propio cronista dudaba sobre el año de 1550, cuando escribió que “fue hallada en la forma dicha a las puertas de la iglesia el año de 1550, aunque otros dicen que dos años adelante…”, es él mismo quien, líneas adelante, señala que, en un documento de 1573, que aseguró que poseía, el propio Virrey Francisco de Toledo habría reportado el culto al Señor de la Vera Cruz señalando que la imagen “fue hallada a las puertas de la iglesia una mañana hará 23 años menos cuatro meses”, lo cual ubicaría el hecho más o menos en aquel año.
Lo cierto es que, al margen de los detalles —que solo preocupan a los historiógrafos—, la imagen existe y la devoción que la población potosina le tiene es notable. Integrantes de la hermandad Caballeros de la Guardia de Honor del Señor de la Vera Cruz, que tiene a su cargo algunas de las labores de cuidado de la imagen, aseguran que le recortan la barba con periodicidad y esta vuelve a crecer.
