El charango es el resultado de la modificación de la vihuela de mano que se operó en Potosí, en el siglo XVII, en un momento histórico en el que esta ciudad era el centro económico del mundo, por la ingente explotación de la plata del Cerro Rico y, por tanto, dio lugar al florecimiento de muchas artes.
Como consecuencia de la bonanza económica de ese tiempo, en Potosí florecieron las artes y algunos ejemplos de ello son, en Literatura, la pieza de teatro más antigua de Sudamérica, “Comedia de Nuestra Señora de Guadalupe y sus milagros”, escrita por fray Diego de Ocaña en 1601, y “Del Parnaso antártico de obras amatorias” que Diego Fernández de Fernangil escribió en Potosí y publicó en Sevilla en 1608.
A este mismo periodo pertenece un manuscrito que un indígena, Francisco Tito Yupanqui, escribió en Potosí relatando las penurias que sufrió para tallar una imagen de la Virgen María. Ya en Copacabana, se lo entregó a Alonso Ramos Gavilán que lo incluyó en su obra “Historia del célebre santuario de Nuestra Señora de Copacabana y sus milagros e invención de la cruz de Carabuco” y lo publicó en Lima, en 1621, con el título de “Relato de las dificultades para tallar una imagen de la Virgen”. Esa es la prueba concluyente de que la Virgen de Copacabana fue tallada en Potosí.
