Confirman todas las teorías. Una inspección ocular a Mullu Punku, más conocido como la “cueva del diablo”, permitió confirmar que las pinturas rupestres que permanecen en ese lugar son de épocas anteriores a la llegada de los españoles.
La inspección fue realizada por personal de la Secretaría Departamental de Turismo y Cultural e integrantes de la Sociedad de Investigación Histórica de Potosí (SIHP) en compañía de José Mariano Capriles, uno de los arqueólogos que encontró restos de asentamientos milenarios cerca de Alota, en el sudoeste potosino.
La inspección fue solicitada por la SIHP con el propósito de sumar más elementos a la investigación sobre Mullu Punku que es el verdadero origen de la festividad de los Ch’utillos.
Una vez en el lugar, Capriles señaló que el lugar fue disturbado constantemente a través de los años; es decir, pasó demasiada gente por allí realizando actividades que se sobrepusieron con el tiempo. Así, en la parte alta de la cueva existe hollín que debió ser la consecuencia de fogatas y se sobrepuso a posibles pinturas, haciendo difícil su datación radiocarbónica.
