En 1555, transcurridos 10 años del inicio de actividades en el Cerro Rico, en momentos de un inusitado incremento en la producción argentífera con una población también en crecimiento, en tiempos donde se producían innumerables pendencias y disturbios debido a los intereses que generaba la actividad minera y también el crecimiento de otras actividades como la comercial y otras, en cuyo periodo, por coincidencia, asolaron la región, varios fenómenos naturales como nevadas, fuertes vientos, fríos, sequías, además de pestes, la gente comenzó a dilucidar (discurrir), en que la ciudad debía de tener un santo (s) o santa (s) patrono (s), para que interceda (n) ante Dios para mejorar ese cúmulo de situaciones.
Es así, que en los primeros meses de 1555, la población decide concederse un periodo de 70 días para preparar una fiesta inolvidable, para la jura a los elegidos como sus santos patronos, el plazo pactado se cumplió a principios de abril de acuerdo a Arzáns en su “Historia de la Villa Imperial”, periodo en el cual, los habitantes de la Villa agradecidos, por la tranquilidad con que comenzaba el año “trataron de entablar con toda solemnidad la devoción al Santísimo Sacramento, a la Concepción Purísima de la Madre de Dios y del Apóstol Santiago”.
Para el éxito de tan noble y encomiable propósito, decidieron que la participación tendría que ser de todos los grupos ciudadanos, la actividad comenzó un domingo a las 8 de la mañana con una espectacular procesión que recorrió por casi todas las calles de la ciudad y pasó por los templos que estaban construidos en ese tiempo: “San Francisco, la Matriz (que después se hizo parroquia de indios y se nombró San Lorenzo), el de Nuestra Señora de las Mercedes y el de Santa Bárbara, parroquia de indios …”.
Por el recorrido planificado se levantaron treinta altares y doce arcos triunfales cuya factura y cuidado correspondió a indios y españoles, en partes iguales. Las calles estaban ornamentadas con “espejos, láminas, pinturas de santos y varias colgaduras”, los pisos estaban cubiertos por “ricas mantas de lana y algodón”.
El relato de Arzáns, por demás minucioso señala: “la procesión partió de la iglesia de San Francisco, llevando por delante quince compañías de indios con sus capitanes ricamente vestidos y armados. Les seguía un acompañamiento de más de doscientos miembros de la nobleza indiana, imitando al que durante el Imperio tenían los Incas. Una representación de éstos marchaba detrás. Tras ellos iban varias naciones de toda esta América meridional en diversos trajes. Luego iban en dos hileras cincuenta españoles vestidos a lo cortesano siendo los últimos cuatro caballeros del hábito de Santiago”.
La procesión, de acuerdo al relato del cronista, recorrió gran parte de la ciudad y volviendo a la plaza y colocando al Señor en un altar que estaba a las puertas de la iglesia, y a los lados en otros dos a María santísima y al apóstol Santiago, se hicieron los actos y ceremonias de la jura, con grandísimas aclamaciones del innumerable concurso, armonioso ruido de los instrumentos, dulzura de la música y gran estruendo de la pólvora en las continuas salvas que se hicieron. Los festejos se prolongaron por varios días en donde los potosinos solamente se dedicaron a la asistencia de los divinos oficios acompañando al Santísimo Sacramento (…) a la Virgen y al Apóstol Santiago.
De esa manera, la Villa Imperial de Potosí pudo contar con sus primeros santos patronos. Posteriormente, también nombraron como a sus patrones a San Agustín cuyo nombre tiene el Cerro; después en varios tiempos juraron por patrones a la gloriosa Santa Bárbara, San Roque, San Sebastián, Santa Rosa de Santa María y al apóstol San Francisco Xavier.
En este artículo, por la cercanía del 25 de julio, aniversario del apóstol Santiago, nos enfocamos en la devoción y culto a este santo que se extendió rápidamente a lo largo y ancho de todo el continente. Así lo certifican los más de 200 pueblos y ciudades dedicados al Apóstol, siendo algunas de las más importantes las siguientes: Santiago del Estero, Argentina; Santiago de los Caballeros de Mérida, Venezuela; Santiago de León de Caracas, Venezuela; Santiago de Cuba, Cuba; Santiago de los Caballeros, República Dominicana; Santiago de Querétaro, México; Santiago de Compostela, México; Santiago de Veraguas, Panamá; Santiago de Xerez, Brasil; Santiago de Chile, Chile; Santiago de Cali, Colombia; Santiago de Las Vegas, Cuba; Santiago de Quito, Ecuador; Santiago de Guayaquil, Ecuador y Santiago de los Caballeros (Antigua Guatemala), Guatemala.
