Según un estudio capitaneado por investigadores del MIT, el interior de la Tierra podría ocultar más de un trillón de toneladas de diamantes. A pesar de ello, no conviene hacerse demasiadas ilusiones: este auténtico tesoro está enterrado a más de 160 km por debajo de la superficie, una profundidad mucho mayor que la alcanzada por cualquier expedición de perforación de cuantas se han llevado a cabo hasta ahora.
Los diamantes, además, no se encuentran en una misma capa, sino que están dispersos dentro de las "raíces cratónicas", las secciones de roca más antiguas y rígidas del planeta, que están bajo el centro de la mayoría de las placas tectónicas continentales. En forma de montañas invertidas, los cratones pueden extenderse a lo largo de cientos de km a través de la corteza terrestre y su manto. Los geólogos llaman "raíces" a sus partes más profundas.
