El cuerpo produce vitamina D cuando la piel está directamente expuesta al sol. Este hecho debió ser intuido por los pueblos andinos que, conocedores de los efectos de los rayos solares sobre el planeta, le rindieron culto y hasta lo convirtieron en su deidad principal. Sobre la base de ese conocimiento ancestral, autoridades de la Gobernación de Potosí y representantes de la Asociación Boliviana de Medicina Tracional Ancestral (Abometrac) le pidieron al astro rey que nos ayude a derrotar al coronavirus.

El pedido se hizo inicialmente anoche, en una "qwa" o "qoa" que se realizó en la puerta de la Gobernación. En dos meses u ofrendas, se pidió y "ch'alló" por salud. La presidenta de Abometrac, Luisa Quispe, explicó que "qoa" es el nombre de una hierba que crece en el límite de Bolivia con Chile y Perú y constituye el elemento más importante de la ofrenda a la Pachamama o Madre Tierra porque representa al reino vegetal. La grasa de llama, que a veces va a acompañada de fetos secos de esa especie, es el reino animal y el oro y la plata representan al reino mineral. Todo es ofrecido a la Pachamama en mesas que se colocan sobre las brasas y se espera que sean consumidas por su calor.
El yatiri Sabino Mendoza interpretó el coronavirus como una consecuencia del daño que el hombre le ha causado a la naturaleza, a la Madre Tierra, y ha obligado a la gente a encerrarse en sus casas mientras el planeta se recuperaba. Sugirió pedir perdón al "ch'allar" la "qoa" y él procedió de esa forma. Así, también se pidió al sol que ayude a derrotar a la pandemia que hoy agobia a la Tierra.

Los científicos que buscan cura para el coronavirus han asociado la vitamina D con los efectos de la enfermedad. Las personas con deficiencia de esa vitamina demostraron ser más vulnerables a su letalidad y por eso es que muchas personas comenzaron su consumir suplementos de ella. Sin embargo, hubo efectos contraproducentes porque la única manera de obtener vitamina D sin riesgos es a través de los rayos del sol.
Al amanecer del día que hoy conocemos como 21 de junio, los pueblos andinos recibían los primeros rayos del sol en ceremonias públicas que llegaron a convertirse en fiestas. A sabiendas de que el sol se alejaba más en el solsticio de invierno, se encendía fogatas para darle más energía y se le pedía que vuelva. Su retorno era el "Wilka kuti" que los incas convirtieron en el "Inti Raymi" o fiesta del sol.
Esta madrugada, miembros de la Abometrac acudieron en escaso número hasta la apacheta donde cada año se recibe al sol, extendieron sus palmas para recibir la energía de sus primeros rayos y le pidieron ayuda para derrotar al coronavirus. Ahora que comenzará su acercamiento hasta nuestro planeta, su capacidad de producir vitamina D de manera natural, y los efectos descontaminantes de los rayos ultravioleta, que son más fuertes en la altitud, podrían ser buenos aliados en la lucha contra esa enfermedad.

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