El día 23 de abril se recuerda el Día Mundial del Libro por decisión de la ONU, aludiendo al fallecimiento de escritores de la literatura universal como Miguel Cervantes Saavedra, William Shakespeare y Garcilaso de la Vega. En Bolivia se celebra desde 1990 gracias al ministro de Educación y Cultura de entonces Mariano Batista Gumucio.
La invención del libro tal como lo conocemos es una de las creaciones que más ha contribuido al conocimiento y el desarrollo de la humanidad, pero el libro tuvo una evolución y esta evolución tuvo que ver con otros factores como el lenguaje, el alfabeto o la escritura.
La existencia del libro comienza propiamente con las tablas de arcilla o bajorrelieves en piedras, en las que se podía dibujar objetos con un significado que podían ser personas, animales u otros objetos. A estas representaciones se las llamó “Pictogramas”, más tarde en Sumeria se desarrolló los denominados ideogramas, que eran símbolos que ya representaban ideas que se las grababan en tablillas de barro cocido. En el antiguo Egipto se inventó el papiro que era una especie de papel que se elaboraba con plantas que crecían a orillas del rio Nilo, con estos papiros se elaboraban largas fajas para luego enrollarlas, por esto se las conocía como rollos, en los cuales se podía escribir en mayor cantidad.
Por su parte en China se inventó el papel aproximadamente el año 105 D.C. y en la edad media se utilizó el pergamino en el que se podía escribir en ambas caras, con esto se completó los materiales para formar el libro, esto de forma rudimentaria ya que solo se lo podía confeccionar de forma individual, se los agrupaba en varios pliegos y se los cocía llegando de esta manera a formar los códices que se conocen hoy como libros.
Por ser el papel un material resistente y económico, acabó imponiéndose en el mundo occidental utilizándose en libros manuscritos, hasta que en el siglo XV, con la creación de la imprenta por Johannes Gensfleich Gutenberg, permitió el uso diseminado del libro de forma impresa, lo que convirtió al libro en una herramienta intelectual que con el transcurso del tiempo fue susceptible de traducirse a muchos idiomas, de esta manera el conocimiento se podía transcribir y comunicarse de forma más rápida a otras civilizaciones.
En la actualidad y gracias a las telecomunicaciones surgió el libro digital que se puede copiar y leer en cualquier PC o en computadoras portátiles, y también los “audio-libros “en los que gracias a un programa (reader) el lector puede escuchar un libro.
Desde el rollo en la antigüedad, el códice en la época moderna y en la actualidad el texto electrónico en computadora y vía Internet, nadie puede dudar ya de la gran importancia que tiene la letra escrita, que se constituye en una de las más grandes creaciones para la humanidad.
El resultado como consecuencia del libro son la “Lectura y la escritura” que posibilita a todos los hombres y no solo a un grupo selecto que accedan al conocimiento. Si bien el libro en diversas épocas ha sido utilizado políticamente, el poder de libro es indicador para distinguir entre clases populares y clases letradas.
Es obvio la importancia que tiene también para la literatura la invención del alfabeto y con este de la escritura, que impulsó la transcripción de las memorias orales de pueblos primitivos y de las primeras formas literarias, ya sean estas en prosa o en verso. Borges señalaba al respecto: “Los antiguos no profesaban nuestro culto del libro, veían en el libro un sucedáneo de la palabra oral”. La escritura se convierte en un instrumento y hasta en un arma que posee el escritor, arma siempre temida por regímenes que veían en la palabra escrita un riesgo, si no fuera así, no se hubiese producido grandes quemas de libros.
Tanto la invención de la escritura como la aparición de los primeros historiadores llamados logógrafos, coincidió en la antigua Grecia propiamente en Jonia, así Heródoto de Alicarnaso o Tucidides reunieron en sus crónicas los sucesos de guerras del mundo griego, de esta manera la escritura fue fundamental para el desarrollo de la historia, para la literatura, para la filosofía y para la naciente religión cristiana fundamentada en la biblia como compilación de textos sagrados.
En el siglo XX y ante la aparición de los medios audiovisuales, (cine y televisión), se produjo una crisis en el hábito de leer y para la industria del libro, por esto Antonio Gramsi, en Italia, respaldaba la creación de las ferias del libro con el argumento: “si la gente no va hacia el libro, será el libro el que vaya a la gente”. Si bien en los últimos años la producción de libros ha aumentado, la lectura como una actividad regular y metódica ha mermado, ocasionando una nueva clase de analfabetos, (saben leer pero no lo hacen).
