El artista español Pablo Alborán ofreció ayer a sus seguidores en Ecuador un concierto de altura en su capital, Quito, donde cautivó a unos 6.000 espectadores con los temas de su nuevo álbum "Prometo" y sus canciones más emblemáticas.
El Coliseo General Rumiñahui, el escenario cerrado de mayor capacidad de Quito, se convirtió esta noche en un espacio íntimo y a la vez envolvente, con una producción efectista gracias al juego de luces y pantallas que arropaban al autor con cada interpretación, que logró poner en pie al público desde el primer momento.
Acompañado por media docena de músicos en escena, el recital arrancó con su nuevo tema "No vaya a ser", para luego ir desgranando poco a poco su repertorio.
