Como es de conocimiento, en 1542, fue establecido el Virreinato del Perú con su capital Lima, que comprendía geográficamente casi toda América del Sur menos Brasil.
Pasando el tiempo, el Virreinato del Perú fue cediendo territorio para la creación de otros Virreinatos. En 1717, se estableció el Virreinato de Nueva Granada que comprendía los actuales territorios de Venezuela, Colombia y Ecuador y finalmente, en 1776, fue fundado el Virreinato del Río de La Plata con su capital Buenos Aires, comprendiendo los actuales países de Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y parte de Chile.
De esa manera, a través del tiempo, el Virreinato del Perú redujo su espacio al final del periodo colonial a inicios del siglo XIX al territorio de Perú y parte de Chile.
En ese contexto, el territorio de Bolivia formaba parte del Virreinato del Río de La Plata cuando sucedió el grito libertario en Chuquisaca el 25 de mayo de 1809, cuyas ideas de libertad se expandieron por toda América.
En ese tiempo pese a que la época de auge económico por la explotación argentífera y la acuñación de monedas en Potosí ocurrido en los siglos XVI, XVII y XVIII había concluido, el aporte potosino en estos campos había originado la acumulación originaria de capitales en Europa y porque no decirlo en Asia, asimismo había contribuido a los inicios de la revolución industrial y también ya se había universalizado la frase “Vale un Potosí” para referirse a empresas grandes o difíciles de lograr.
Pese a ello todavía la Villa Imperial era codiciada por realistas y patriotas, de tal manera, que la ciudad fue tomada por el Ejército Auxiliar argentino, y retomada por los realistas en tres oportunidades: en 1810, en 1813 y 1815; dichas fuerzas patriotas estuvieron comandadas por Juan José Castelli, Manuel Belgrano y el Gral. José Rondeau respectivamente. Con la particularidad que en 1813 y 1815 se acuñaron monedas en la ceca potosina.
En esta oportunidad nos ocuparemos de la acuñación de 1815, en la que se emitieron monedas de plata para las Provincias Unidas del Río de La Plata, que tuvieron la particularidad de llamarse reales al principio y soles al final para eliminar del imaginario popular el término real que se relacionaba con la Corona de España, mientras que el termino sol se relacionaba con las culturas originarias de este continente.
En 1815, luego de la retirada de la Villa Imperial del ejército realista a la que se sumaron la gente especializada en la acuñación de monedas, el Gral. José Rondeau después de varias semanas pudo contar con el personal apropiado y la ceca reiniciar sus labores de emisión de monedas.
Si bien, el Gral. Rondeau informó el 11 de mayo que ya tenía listos los troqueles, no se conoce el por qué pero la nueva rendición recién se hizo el 28 de junio y finalizó el 14 de diciembre, solamente en plata y con fondos y metal provenientes en mayor porcentaje de bienes confiscados a los emigrados realistas, para cuya emisión fue de mucha utilidad la información proporcionada por los hermanos Miguel Lamberto y Juan de Sierra.
El ensayador en el primer periodo de 1815, fue Francisco José de Matos, en las monedas denominadas reales, apareciendo su inicial F. Posteriormente se añadió la inicial L de Leandro Ozio, cuando el general Rondeau decidió cambiar el valor expresado en reales por soles. A partir de ese momento las monedas denominadas soles llevaron las iniciales de F y L de ambos funcionarios patriotas, y de esa manera se cumplía con lo establecido en las ordenanzas que indicaban que las monedas debían llevar las iniciales de dos ensayadores y no de uno.
Las monedas acuñadas tenían las siguientes características: en el anverso el sol radiante y la leyenda “Provincias Unidas del Rio de la Plata” y en el reverso, el escudo y la leyenda “En Unión y Libertad” las iniciales del o los ensayadores “F” o “F L”, el monograma “PTS” (superposición de las letras que forman la palabra Potosí), el año de emisión 1815. A los costados del escudo el valor de 8 R u 8 S que representaban ocho reales u ocho soles.
