En los legajos de la Villa Imperial de Potosí, resalta la fecha dedicada a la histórica Bandera Potosina, cuya importancia y nobleza significa muchísimo para todos los estantes y habitantes de esta ciudad y toda la geografía departamental potosina, considerando que este emblema tiene orígenes en el siglo XVI, basado en aquel sagrado estandarte que fue bellamente trabajado por la reina Isabel de Castilla y luego traído de España al nuevo mundo, para quedarse definitivamente en Potosí, por decisión del emperador don Carlos V de Alemania y al mismo tiempo rey Carlos I de España.
La trayectoria de este lábaro español es realmente interesante, sabiendo que el mismo llegó a Potosí con el cuidado y honores de los tercios de España, en atención a la fabulosa riqueza argentífera del “Cerro Hermoso” y ser edificada esta ciudad por voluntad de los primeros conquistadores españoles llegados a esta parte de América.
Dicho estandarte fue primorosamente bordado por las manos de la reina Isabel de Castilla en la ciudad de Santa Fe de España durante el asedio de Granada, lugar donde se firmaron las capitulaciones entre el genovés Cristóbal Colón y los reyes Católicos, cuando estos soberanos, al final entregaron al navegante Colón dicho estandarte, con el cual llegó a tierras del Nuevo Mundo en 1492.
El pendón español era un tejido de Damasco, de seda carmesí con cairel fino y las divisas de los reinos de Castilla y Aragón, con los torreones de la Casa de Austria y los Leones Rampantes, mostrándose en la parte central del mismo, la imagen del apóstol Santiago el Mayor a caballo, enmarcado con una trencilla de oro en fondo de los colores rojo y blanco diagonalmente dispuestos en los cuatro cuarteles. Tenía de largo dos tercios, y de ancho, algo menos de media vara. Estandarte que siguió una trayectoria épica a través de la dolorosa y heroica historia de América.
Este emblema español había sido enarbolado victoriosamente por vez primera en la antiquísima ciudad de Granada al pie de Sierra Nevada, cuando los reyes Católicos conquistaron este último baluarte de los moros en España el año 1492. Luego, el estandarte de realeza cruzó las aguas del inmenso océano que separa al viejo del nuevo mundo, para llegar a la isla de los siboneyes y estar en el Puerto de San Salvador de la actual Cuba el 27 de octubre de 1492.
Estandarte histórico que en el curso del tiempo fue llevado a México por Hernán Cortés y posteriormente trasladado a Honduras por Cristóbal de Olid. Pendón que igualmente estuvo en Colombia, para luego pasar al Perú, sostenido por el brazo del conquistador Francisco Pizarro, entrando triunfalmente a Cusco, centro de la civilización incaica. Emblema que posteriormente fue llevado hasta el asiento minero de Porco y luego a Chuquisaca en manos de Gonzalo Pizarro.
Cuando las ciudades de Cusco y Chuquisaca entablaron un pleito, sosteniendo cada una de ellas el derecho de propiedad sobre esta reliquia histórica y, llevado este caso ante la Corte de España, el emperador don Carlos V de Alemania y a la vez rey Carlos I de España, determinó porque dicho estandarte se quedase definitivamente en la Villa Imperial de Potosí y se constituya en el primer emblema representativo de Potosí, otorgándole al mismo tiempo el primer “Escudo de Armas” a esta ciudad colonial; hecho ocurrido el 28 de enero de 1547.
Transcurridos algunos años y, a partir de 1578, el referido pendón español era paseado por las calles de Potosí cada 25 de julio, fecha dedicada al apóstol Santiago el Mayor “Patrón de España” y de esta ciudad Imperial. Posteriormente el Ayuntamiento de Potosí, dispuso que se le agregara al estandarte, una gualda de seda blanca, significando con ello, la riqueza argentífera de esta ciudad.
El año 1812, luego del grito revolucionario del 10 de Noviembre de 1810, el rey Fernando VII, prohibió la exhibición del estandarte español en las calles de Potosí; sin embargo el general José Manuel de Goyoneche, comandante de las tropas realistas, estando en la Villa Imperial de Potosí en agosto de 1812, hizo que el pendón de tanta historia, paseara con toda la solemnidad por las calles de esta ciudad, en señal de desagravio a España.
Finalmente el 30 de marzo de 1825, encontrándose el mariscal Antonio José de Sucre en Potosí, se apoderó del hermoso pendón español, mandándolo al Ayuntamiento de Bogotá en calidad de obsequio.
Separadamente hubo otra réplica del estandarte español, similar al que guardaba la Villa Imperial de Potosí, que tuvo el orgullo de tremolar en la famosa Batalla naval de Lepanto, donde salió victorioso don Juan de Austria contra los turcos en 1571 junto a Miguel de Cervantes Saavedra que fue herido en la mano izquierda, por cuyo hecho llamado “El manco de Lepanto”.
