Hace algún tiempo en la ciudad de Sucre se realizó el curso “Los nuevos retos del museo, gestión y organización de Museos Locales y Comunitarios”, dictado por la Lic. Ana Pescador, directora del Museo Latino de Los Ángeles, Estados Unidos.
Por este motivo y por las transformaciones que vienen sucediendo en nuestro país es que nos permitimos una vez más sugerir respetuosamente a las autoridades correspondientes tomar la iniciativa en la formación de museos locales y comunitarios.
Sería interesante que algunas instituciones potosinas tomen como suyo el proyecto de formar museos en la ciudad, en las viviendas donde habitaron personajes que forman parte de la historia de Potosí, por ejemplo, en las casas donde habitaron Alonso de Ibáñez (plazuela Ballivián); Don Francisco de la Rocha, famoso falsificador de monedas en la década de 1640 (calle Chuquisaca); el maestre de campo don Antonio López de Quiroga (calle Lanza, escuela Modesto Omiste); el Conde de Carma (calle Chuquisaca); Bartolomé Arzáns Orsúa y Vela, cronista mayor de la Villa Imperial de Potosí; Melchor Pérez Holguín, máximo exponente de la pintura colonial boliviana; Cecilio Guzmán de Rojas (Col. Pichincha), considerado el pintor más importante del periodo republicano, etc.
Con la formación de estos museos la ciudad de Potosí aumentaría su oferta turística y cultural para atraer un mayor flujo de turistas nacionales y extranjeros, y también lograría consolidarse como un destino turístico con una permanencia de más tiempo de los visitantes en la ciudad.
Además, sería importante que las autoridades cooperen para que las comunidades rurales planifiquen y formen museos comunitarios, entendiéndose a este último como un museo de una determinada comunidad.
Con la nueva dinámica de los museos modernos es imprescindible generar en la colectividad una fuerte conciencia de continuar con la tarea de formar museos locales y comunitarios.
En ese sentido, es cada vez más importante hacer el museo más atractivo, y analizar periódicamente qué se puede hacer para mejorar, qué se puede ofrecer, y especialmente, hay que lograr alianzas estratégicas con los medios relacionados que tienen el mismo propósito.
Los museos deben estar en permanente gestión de planeación (lo ideal es planear todo un año antes, aunque se puede añadir otras actividades), cooperación (trabajar en equipo, círculo cultural, pedir ayuda, enlaces con la gente y los medios de comunicación), mejoramiento de los servicios y transformación (cambios permanentes, nuevas propuestas, nuevas museografías, etc.), para no alejar a los “clientes” que visitaron el museo varias veces en los últimos tiempos, hasta las exposiciones permanentes hay que cambiarlas a la medida de las circunstancias, porque en algunos casos este aspecto es imposible. En estos aspectos, el ingenio de los trabajadores de los museos y las decisiones tomadas son fundamentales para lograr alcanzar el mayor éxito posible.
Pero, ¿cuál es la diferencia entre los museos locales y los comunitarios? Los últimos “nacen en la comunidad, su desarrollo y creación es impulsado por asambleas comunitarias, la misión y visión del museo es definida por un proceso colectivo entre los miembros de la comunidad, el museo comunitario es dirigido por la comunidad, genera acción comunitaria para fortalecer sus tradiciones históricas y culturales a través de iniciativas, el museo es “de” y “para” la comunidad”.
“Un Museo comunitario es un instrumento para que la comunidad afirme la posesión física y simbólica de su patrimonio a través de sus propias formas de organización”. Además, al crearlo, se genera “saber”, “conocimiento” y “educación” por medio de la reflexión, la crítica y la creatividad, fortalece nuestra “identidad”.
