Los ritmos africanos, interpretados en uno de los ocho escenarios de la llamada Ciudad del Rock, se robaron el espectáculo en el Rock in Río, el mayor festival musical de América Latina y cuya nueva edición comenzó el viernes en la ciudad brasileña en la que nació hace 32 años.
Pese a que el festival es dirigido específicamente para rockeros, aunque este año se multiplicaron las atracciones pop, casi ningún espectador en la nueva edición en Río de Janeiro ignoró los tambores, los ritmos y los bailes africanos procedentes del Rock Street, un escenario en forma de ciudadela y que los organizadores por lo genera usaban para promover nuevos talentos.
Este año, sin embargo, la ciudadela fue equipada con elementos simbólicos africanos, cercada por dos enormes lagunas artificiales y ganó una programación permanente con destacados grupos africanos, principalmente de percusión.
