Las intensas precipitaciones ocurridas en el norte de Chile durante los meses del invierno han dado paso a un insólito manto florido y multicolor en Atacama, uno de los desiertos más áridos del mundo, según un reportaje la Agencia EFE.
Se trata de un fenómeno que acontece cada cinco o siete años, pero que se ha vuelto recurrente en Atacama debido a la presencia del fenómeno climatológico El Niño.
Este patrón climático, explica el diario La Vanguardia, implica un sobrecalentamiento de las corrientes marinas del litoral del país y afecta especialmente a las aguas superficiales del Pacífico oriental ecuatorial, cuya temperatura puede incrementar por este fenómeno entre 1 y 3 grados centígrados, lo que atañe directamente a las lluvias.
