Miles de creyentes aguardan en Moscú desde primera hora de la mañana de ayer para acceder a la Catedral de Cristo Salvador, donde se encuentra desde el domingo una reliquia de San Nicolás de Bari llegada desde esa ciudad italiana.
A pesar de que el lugar quedará abierto al público para su veneración, desde muchas horas antes la fila de fieles se alarga ya más de un kilómetro desde el templo. La reliquia, una costilla izquierda del santo patrono de Rusia, Grecia y Turquía, llegó en un vuelo especial acompañada por el jefe de Exteriores del Patriarcado de Moscú, metropolitano Hilarión, y el arzobispo de Bari, monseñor Francesco Cacucci.
La llegada del cofre con la reliquia a la catedral fue saludada con el repicar de las campanas de todos los templos ortodoxos de Moscú, dado que, como destacó el patriarca de la Iglesia ortodoxa, Kiril, San Nicolás ha sido siempre desde el punto de vista de los creyentes rusos el principal santo del país.
