Una de las fiestas patronales más coloridas de Nicaragua, en honor a San Sebastián, inició ayer con una misa y danzas que evocan la época colonial.
Miles de promesantes, tradicionalistas y turistas acudieron al centro de Diriamba, a unos 60 kilómetros al sur de Managua, para presenciar el inicio de las fiestas, que es marcado por la "bajada" de la imagen de San Sebastián, que recorrió las calles de la ciudad escoltado por representaciones de María y José.
Como todos los años, las danzas de El Güegüense y el Toro Huaco, que reflejan la picardía, el ingenio y rebeldía de los nicaragüenses para sobrevivir en la época colonial, acapararon la atención de los presentes.
Dichas danzas atraen por la colorida vestimenta de los bailarines, quienes usan máscaras de conquistadores.
