El músico argentino Andrés Calamaro "abrazó" el sábado simbólicamente a la ciudad colombiana de Medellín con el recital íntimo y elegante que desplegó en el Teatro Metropolitano José Gutiérrez Gómez, donde desgranó con sutileza un ovacionado repertorio.
En su primera presentación en Colombia con su gira "Licencia para cantar, con la canción "La Libertad" y la mística de su armónica, anunció que no sería un concierto más.
Cualquier deuda pendiente con el público la saldó cuando ensambló una presentación que cumplió el deseo que lo reta en la actualidad: cantar mejor. Y lo pudo hacer porque el trío que lo acompañó hizo vibrantes sus interpretaciones de temas como "Bohemio", "Ansia en plaza Francia" y el bolero "Algo contigo".
Las mejores gotas del genio salieron a la luz cuando puso freno al uso de los teléfonos celulares. Pidió intimidad. Y valió la pena. Brotó la mejor versión de Calamaro. Uno más contenido que fue regalando clásicos de su natal Argentina como "El día que me quieras", "Garúa" y "Piedra y camino" de Atahualpa Yupanqui, a quien llamó el criollo metafísico.
