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NO SE CUMPLEN normas gramaticales como las de quitar la tilde en “solo” y la desaparición de la mayúscula en la palabra “papa”.
La disminución del número de editores y correctores en los medios de comunicación y, en algunos casos, su completa eliminación, está provocando un aumento en los errores, las erratas y los malos usos que perjudica la calidad del producto que reciben los lectores, escuchantes o telespectadores.
La advertencia es una de las conclusiones del X Seminario Internacional de Lengua y Periodismo celebrado esta semana en San Millán de la Cogolla (La Rioja).
En dos jornadas, lingüistas, periodistas y profesores universitarios debatieron sobre el presente y el futuro de los manuales de estilo periodístico en una época en la que parece primar la marca personal por encima de la de cada medio.
En las conclusiones del encuentro, dadas a conocer ayer por los organizadores (la Fundación del Español Urgente y la Fundación San Millán de la Cogolla), los participantes señalan que los libros de estilo de los medios siguen teniendo sentido porque “contribuyen a dotarles de una voz propia, marcan preferencias cuando hay varias posibilidades admisibles según la norma y les ayudan a interpretar las grandes obras académicas (ortografía, gramática, diccionario...), que en ocasiones son complejas”.
Este tipo de obras pueden también interesar a un público más amplio fuera de las redacciones de los medios.
“Vivimos una época en la que cada ciudadano es un medio capaz de comunicar y busca orientación para expresarse correctamente”.
Libros y manuales deben, en todo caso, “adaptarse a los nuevos tiempos”, ser herramientas “útiles, ágiles y rápidas, que no solo miren a la edición tradicional en papel, sino a los muchos retos de estilo que plantea la escritura digital”.
En un futuro inmediato, además, no serán los periodistas o escritores quienes vayan a consultar los manuales sino estos, integrados en sus sistemas de edición, “los que les alerten sobre posibles errores y les sugieran posibilidades y alternativas mientras escriben”.
Pero, además de este tipo de obras de referencia –señalan las conclusiones del seminario– los medios “necesitan correctores o editores profesionales que revisen el producto final”, pero la tendencia actual, propiciada por la crisis económica y de modelo informativo, es justo la de adelgazar y hasta suprimir ese tipo de controles profesionales y lingüísticos.
El papel de los profesionales de la corrección fue abordado también en las sesiones de trabajo en las que se subrayó su importancia a la hora de hacer buen periodismo y buenos periodistas y se apuntó la necesidad de que su labor de desarrolle cada vez más en los ámbitos nuevos como los blogs, la autoedición y otras formas de comunicación digital.
