Entre los diversos factores que tienen incidencia en el elevado porcentaje de intención de voto nulo, blanco e indecisos, también cuenta la carencia de autocrítica y de mayor humildad de parte no solo de los candidatos presidenciales, sino también de los demás candidatos a vicepresidente, senador o diputado. Lo mismo se puede afirmar sobre el presidente Luis Arce en su reciente mensaje del Bicentenario en Sucre y peor del ex presidente Evo Morales que nunca fue autocrítico.
Es así que en el reciente foro debate propiciado por el Tribunal Supremo Electoral, los ocho candidatos presidenciales se han mostrado como “angelitos”, cuando todos sabemos que unos y otros tienen su pasado político con luces y sombras; pero ninguno de ellos tuvo la sinceridad de admitir alguna acusación de la que fueron objeto en uno u otro aspecto y tampoco hubo un compromiso para corregir sus errores del pasado.
A propósito de autocrítica en la clase política, es pertinente referir un par de ejemplos al respecto. Hace unos años, los senadores y diputados en Chile promovieron una loable actitud colectiva de autocrítica y en el periódico “Prensa Libre” la noticia decía: “El Congreso de Chile presentó este martes un inédito mea culpa ante los casos de corrupción, así como de actos irregulares en el financiamiento de campañas electorales de parte de los empresarios que han provocado la pérdida de confianza y de credibilidad de los chilenos hacia los políticos”.
Otro ejemplo similar de autocrítica en la clase política, ocurrió en Colombia, cuando el conocido político colombiano Carlos Fernando Galán promovió una gran cruzada nacional y decía: “Quiero proponer un perdón a nuestro país porque nosotros los políticos, así como los líderes y los empresarios hemos fallado a Colombia. Soy parte de la clase política que no ha logrado un país suficiente para todos por lo que pido perdón e invito a otros políticos, empresarios y líderes que hagamos causa común de la tragedia que vive el país porque nuestra patria nos ha dado todo; pero nosotros hemos obrado mal”.
Esta retrospectiva de lo que ha ocurrido en Chile y en Colombia, tendría que servir como un buen referente y un digno ejemplo para la clase política en Bolivia de tal manera que bajen los niveles de arrogancia y de “patrioterismo” que caracteriza a quienes hacen política partidaria en el país e insisto en que es otra causa para que exista un elevado porcentaje de electores que piensan votar en blanco, nulo o están indecisos.
Para colmo de males, los aún Senadores y Diputados que están “estigmatizados” como la peor Legislatura en nuestra historia democrática, perciben jugosas dietas sin hacer nada y tienen el cinismo de pedir el apoyo ciudadano para sus partidos y en otros casos para ser reelegidos.
¿A menos de dos semanas de las Elecciones, los candidatos de uno y otro partido, podrán todavía generar algún nivel de confianza y credibilidad?
