En ocasiones anteriores ya habíamos abordado la temática referida al “trabajo” deficiente de los Senadores y Diputados del país e indudablemente que se trata de uno de los sectores más privilegiados porque ganan bastante dinero sin justificar ni merecer que el Estado boliviano destine tanto presupuesto para ellos.
Los asambleístas cada año también se benefician con los incrementos salariales que establece el Poder Ejecutivo. Es así que en el inicio de su gestión comenzaron ganando 22.633 bolivianos y en este 2025 perciben cerca de 24 mil bolivianos que equivale a unos 3.500 dólares de salario mensual.
En los cinco años de gestión legislativa cada senador y diputado se beneficiará con un total de un millón 645 mil Bolivianos por dietas mensuales sin tomar en cuenta otros beneficios y privilegios. El Estado boliviano destina aproximadamente 274 millones de bolivianos por año para pagar dietas mensuales a los 130 Diputados y 36 Senadores “titulares”.
Mientras miles de familias bolivianas sufren, lloran y viven angustiadas por la durísima crisis económica, los Senadores y Diputados disfrutan de sus privilegios y lo que es peor, casi la totalidad de los asambleístas nacionales NO justifican ni siquiera mínimamente sus jugosas dietas porque nunca hicieron nada por el país y menos por sus regiones.
En los cerca de cinco años de la actual gestión legislativa, los Senadores y Diputados siempre han priorizado sus intereses personales o de su partido político dejando de lado su compromiso y trabajo por Bolivia y por el pueblo boliviano. Por estos y otros antecedentes, todos coincidimos en que se trata de una de las peores gestiones legislativas en la historia de la democracia en Bolivia.
Los actuales candidatos a senadores y diputados ahora tienen la misión de “lavar” y reivindicar la desastrosa imagen que están dejando los Asambleístas nacionales por lo que corresponderá que, en las campañas electorales, los candidatos y candidatas sean prudentes, sinceros y coherentes en sus ofertas electorales. Sería saludable que, en la nueva Legislatura, cuando se tenga que debatir problemas o temas de interés mayor que es Bolivia, aparezcan los parlamentarios que tiendan puentes y consensos entre oficialistas y opositores de tal manera que los caprichos e intereses personales o sectarios no se antepongan al interés de la patria.
Las y los candidatos a senadores y diputados ya sea por iniciativa propia o de instituciones representativas de su región o departamento, tendrían que firmar un documento o compromiso para que cumpla su labor legislativa en beneficio de su región y del país e informar periódicamente sobre su trabajo e inclusive que exista una cláusula de “renuncia” si el caso amerita. ¿Será mucho pedir?
