La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) redujo las expectativas de crecimiento económico de Bolivia a un 0,2% para esta gestión y a un 0,6% para 2027. Los nuevos datos sitúan al país entre las naciones con menor expansión de la región, en un escenario internacional marcado por la incertidumbre global y la desaceleración económica.
Las cifras actualizadas a octubre representan una caída frente a las estimaciones previas del organismo. En agosto de este año, la institución proyectó que la economía boliviana alcanzaría una recuperación del 0,5% en 2026 y un 0,8% en 2027. Pese al ajuste a la baja en la previsión de crecimiento futuro, el reciente informe mantuvo intacta la contracción económica del 1,6% que el país registró en 2025.
Con el 0,2% proyectado para 2026, Bolivia comparte con Chile la cifra más baja de América del Sur, una subregión que promediará una expansión del 2,1%. Según el cuadro de proyecciones oficiales, el crecimiento boliviano se ubica muy por debajo de vecinos como Paraguay, que lidera la lista sudamericana con un 4,5%, o Perú y Brasil, que alcanzarán un 3,0% y un 2,1%, respectivamente. A nivel general, América Latina y el Caribe crecerá un 2,0% este año y un 2,5% el próximo.
Mediante un comunicado, la Cepal explicó que las tensiones geopolíticas, las disrupciones en las rutas logísticas y la menor previsibilidad de la política comercial “están reconfigurando el entorno en que operan las economías de la región”. El organismo advirtió que estos choques externos encarecen los costos de producción e importación, una situación que afecta de forma directa el poder adquisitivo de los hogares y limita el ritmo de creación de empleos.
Asimismo, el organismo internacional indicó que la inflación muestra una leve tendencia al alza a causa del incremento en los precios de la energía y los alimentos. Este panorama impulsó subidas en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal en Estados Unidos y el Banco Central Europeo, una medida que encarece el financiamiento internacional, impacta en el servicio de la deuda e influye negativamente en la inversión regional.
Ante este escenario de bajo dinamismo, la Cepal sugirió a los países de la región implementar agendas coherentes que articulen políticas laborales, fiscales y financieras. El objetivo de estas medidas es fortalecer las capacidades productivas, promover empleos formales y “aumentar la productividad, acelerar el crecimiento y avanzar hacia un desarrollo más productivo, inclusivo y sostenible”.
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