En medio del anuncio de un paro del transporte tras la eliminación de la subvención al diésel, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, afirmó que el ajuste del precio del combustible ya fue asimilado por la población y forma parte de un proceso de reordenamiento económico, durante su participación en un encuentro organizado por la CAF y el PNUD.
El mandatario explicó que el incremento del precio —producto del retiro de la subvención— casi duplicó el valor del diésel, pero aseguró que ello tuvo efectos inmediatos en la normalización del abastecimiento. Según dijo, la medida permitió reducir las filas en los surtidores, uno de los principales problemas registrados en los últimos meses.
“Está claro que esto es parte de cómo entender la gobernanza. Hoy la población ha aceptado ese cambio, no porque esté feliz con el presidente, porque hay que ser honestos, porque es necesario. La palabra necesidad es fundamental”, expresó Paz durante su intervención.
El jefe de Estado añadió que gran parte de la economía nacional opera fuera de los canales formales. En ese sentido, afirmó que “el 85% de la economía boliviana es informal, y por lo tanto no requiere del Estado, no se vincula con el Estado y no hace nada con el Estado”.
El Gobierno ha enfrentado dificultades de abastecimiento de combustibles desde inicios de 2026, especialmente en el caso del diésel, situación que derivó en medidas económicas para reducir el gasto público.
En ese marco, el Ejecutivo argumentó que mantener la subvención generaba un fuerte impacto fiscal, lo que limitaba la disponibilidad de recursos para inversión pública y programas sociales.
El 18 de septiembre, el presidente Paz anunció la eliminación de la subvención al diésel, elevando su precio de Bs 9,80 a Bs 17,95, medida que provocó rechazo y movilizaciones en distintos sectores, principalmente del transporte, que anunciaron medidas de presión en respuesta al incremento.
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