El Gobierno autorizó este miércoles la compra de petróleo para su posterior refinación y producción de gasolina, diésel y otros combustibles, con el objetivo de reforzar el abastecimiento interno para hacer frente a la “emergencia energética” por la irregular distribución de carburantes.
El anuncio se dio en un acto en la refinería ‘Gualberto Villarroel’, instalada en Cochabamba, con la asistencia del presidente, Rodrigo Paz; el ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco; y el presidente de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Sebastián Daroca, junto a autoridades locales.
En su discurso, Paz destacó la nueva oportunidad que tiene el país para “conseguir su propio crudo, generar la refinación y poner (combustible) al mercado nacional a buen precio”, en vez de que “unos cuantos” logren ganancias con la distribución de combustibles.
El mandatario mencionó que la producción de combustibles a menor costo servirá para disminuir la subvención que se mantiene a los combustibles y que servirá para la inversión en obras e infraestructura pública.
Por su parte, el presidente de YPFB explicó que desde esta semana se recibirá un millón de barriles de petróleo para su posterior refinación y aumentar la “producción combinada de gasolina y diésel” progresivamente, de 5.000 hasta los 10.000 barriles por día.
Daroca explicó que elevar la producción hasta 10.000 barriles al día exige un “esfuerzo financiero” del Gobierno, pero que el beneficio estimado de esta actividad será de 49 millones de dólares al año.
