El caso que sacude a la gestión de Rodrigo Paz, a días de cumplir los diez primeros meses de su gestión, suma nuevos elementos y abre otras líneas de investigación que ahora apuntan al entorno de Evo Morales y a la Gobernación de Cochabamba.
Un chat y un video de Aldo Silva Peña, alias ‘El Juancho’, acusado de participar en el intento de feminicidio de Nadia Beller, sugieren un posible vínculo que se remontaría a los días en que se habría planificado el ataque contra la activista, un hecho en el que también aparece involucrado el exasesor presidencial Fernando Cerimedo.
En su testimonio, emitido desde la clandestinidad, el colombiano El Juancho identifica a un hombre al que llama ‘Toño’ y asegura que trabaja en la Gobernación de Cochabamba. Según su relato, esta persona habría sido uno de los contactos utilizados para convocarlo y transmitirle instrucciones relacionadas con el atentado.
“Me convocaron por medio de teléfono. Hablé con una persona que se llama Toño, trabaja en la Gobernación de Cochabamba”, afirmó Silva Peña. El acusado también mencionó a otro individuo, al que identificó como ‘Chino’, quien, de acuerdo con su relato, trabajaría en seguridad y habría participado en el seguimiento de Beller.
Silva Peña aseguró que a través de ambas personas habría llegado hasta quienes, según su versión, estaban detrás de la planificación del hecho. Relató que fue trasladado en dos ocasiones hasta Bulo Bulo: la primera, para recibir celulares e información del atentado y la segunda para obtener dinero y nuevas instrucciones. Bulo Bulo se encuentra en el municipio de Entre Ríos, provincia Carrasco del departamento de Cochabamba.
En su declaración, además, el supuesto sicario afirmó que existirían otras personas con distintos niveles de participación. Dijo que por debajo de él habrían intervenido cuatro personas –dos colombianos y dos brasileños– y que por encima “dos, tres personas” que supuestamente pagaron y ordenaron la ejecución del crimen.
PRIMER CHAT
La vinculación con el entorno de Evo Morales aparece desde el mismo día del intento de feminicidio. El 17 de agosto, en Santa Cruz, Beller recibió tres disparos de dos sicarios que se hicieron pasar por repartidores de delivery.
De acuerdo con los chats revelados por la Fiscalía, un contacto identificado con las iniciales “ECG” habría informado a Cerimedo, prácticamente en tiempo real, lo que ocurría con el atentado. Luego, la propia Beller identificó a ECG como el teniente coronel Erick Correa Gonzales, quien se desempeñaba como jefe de Inteligencia de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn). La lectura de las conversaciones muestra que Cerimedo, en un momento determinado, escribe a ECG: “Amigo, necesito el número de la secretaria del tipo para reconfirmar entrevista, sería el sábado que viene”.
