La Federación de Cisterneros anunció este jueves un paro nacional a partir del próximo lunes para exigir a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) el pago de servicios pendientes desde marzo. Esta protesta sectorial amenaza la distribución nacional de gasolina y diésel hacia las plantas y estaciones de servicio.
El dirigente Sergio Kosky advirtió que los choferes acumulan hasta cinco meses sin cobrar, además de sufrir demoras de 15 días en las filas y otros 15 en tránsito. Kosky aseguró que el sector ya no puede cumplir con el país porque están “heridos de muerte”. También denunció que solicitaron a la estatal petrolera revisar licitaciones, nivelar precios e instalar mesas de trabajo, pero solo obtuvieron respuestas dilatorias.
Entretanto, el presidente de la Cámara Boliviana del Transporte, Luis Añez, rechazó el decreto gubernamental que ajusta el precio del diésel para grandes consumidores. El vocero afirmó que la normativa provocó “más fila, más especulación” y señaló que los conductores continúan varados por días. Por ello, exigió soluciones estructurales y propuso liberar de impuestos la importación de combustibles.
