El Gobierno informó este lunes que se encuentran en proceso de descarga alrededor de 48 millones de litros de diésel en el puerto de Arica, Chile, en un intento por aliviar la escasez de combustible que afecta al país desde hace semanas. El anuncio fue realizado por el vocero presidencial, José Luis Gálvez, en Santa Cruz de la Sierra.
Según explicó la autoridad, la operación se inició el domingo tras habilitarse una ventana meteorológica favorable en la costa chilena, lo que permitió a YPFB amarrar el buque transportador en la Terminal Marítima Sica Sica. “Es un problema estructural en la economía nacional, que está afectada por factores externos, como la guerra, que hace que el precio internacional suba al punto de que, realmente, tenemos que hacer grandes esfuerzos como Bolivia para comprar y mantener los precios que es el compromiso que tenemos”, declaró Gálvez, quien además reconoció que la importación de gasolina y diésel “ha lastimado profundamente la cadena de suministro”.
Como parte de una estrategia para robustecer el abastecimiento, YPFB anunció que esta semana implementará dos nuevas modalidades logísticas: el ingreso fluvial y férreo por Puerto Quijarro, con convoyes de barcazas de 10 millones de litros cada uno, y la importación por el Sistema Sur de Ductos, que permitirá el ingreso de lotes de seis millones de litros cada 10 días. Con estas incorporaciones, previstas para fines de julio, el abastecimiento total alcanzaría los 8.305.000 litros diarios, cifra que, según el Gobierno, superaría la demanda proyectada.
Sin embargo, la crisis mantiene en vilo a distintos sectores productivos. La Comisión Nacional de Productores Cañeros (Concabol) dio un plazo hasta el viernes 3 para que el Ejecutivo garantice el diésel y regularice los pagos pendientes del programa etanol, y advirtió que, de no obtener respuesta, convocará a una asamblea nacional para definir medidas de presión. Responsabilizó además al Gobierno “por todas las consecuencias económicas, sociales y productivas que pueda sufrir la zafra cañera 2026, como resultado del incumplimiento de los compromisos asumidos” con el sector.
El transporte pesado, por su parte, se declaró en emergencia. Su dirigente, Marcelo Cruz, señaló que la situación empeora los fines de semana y afirmó, según publicó el diario El Deber, que “los camiones no están haciendo fila por gusto. Están porque necesitan trabajar y no hay combustible”. El sector se reunirá este miércoles en Cochabamba para evaluar nuevas acciones y planteó, además, la creación de zonas francas para la importación privada de diésel.
