En un ambiente marcado por la tristeza y la consternación, familiares, amigos y miembros de las instituciones militares dieron el último adiós a cinco de las seis personas fallecidas en el accidente aéreo ocurrido en el sector de Cerro Sayari, en el departamento de Cochabamba, hecho que ha generado profundo impacto en el país.
Los restos fueron velados en la Casa de Funerales Concordia, donde se vivieron escenas de profundo dolor, acompañadas de abrazos, lágrimas y muestras de solidaridad entre los asistentes. Posteriormente, los cuerpos fueron trasladados a diferentes cementerios para su entierro en ceremonias privadas, realizadas de acuerdo con el deseo de las familias.
Entre las víctimas civiles se encuentran Erika Bustamante Fuentes y su hija Ariadne Lobatón Bustamante, quienes perdieron la vida junto a los tripulantes militares.
En el ámbito castrense, las víctimas fueron el teniente coronel DEMA Cellier Vidal Pedraza, el mayor aviador Ariel Maida Suárez, el capitán aviador Marcelo Alberto Pérez Becerra y el teniente aviador Franz Gabriel Terrazas Mollinedo, todos miembros de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB).
La tragedia se produjo la mañana del domingo, cuando la aeronave Cessna FAB-409, que realizaba un vuelo de apoyo en la ruta La Paz–Cochabamba, perdió contacto con el control aéreo. Tras la activación de los equipos de búsqueda y rescate, la nave fue localizada en una zona montañosa sin sobrevivientes.
La Fuerza Aérea Boliviana expresó sus condolencias oficiales a las familias y destacó que la misión cumplida por la aeronave tenía un carácter humanitario, en apoyo a labores sociales y de asistencia, como en operativos anteriores.
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