El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, denunció que vivió momentos de alto riesgo durante el avance de una caravana oficial que intentaba habilitar un corredor humanitario en el occidente del país. “He sentido mi vida en riesgo”, afirmó en contacto telefónico con Unitel, tras reportar dos emboscadas en su contra y del contingente que lo acompañaba.
La comitiva, resguardada por efectivos policiales y militares, logró avanzar cerca de 37 kilómetros desde la Ceja de El Alto hasta el peaje de Vilaque Copata. Sin embargo, en ese punto fueron interceptados por grupos que se oponen al paso, quienes utilizaron explosivos y otros objetos contundentes para frenar el desplazamiento.
Zamora detalló que el primer ataque ocurrió en Copata, en la carretera que conecta La Paz con Oruro. “Fue con dinamita, piedras, gente de un lado y de otro”, relató, al describir la violencia del momento.
Ante el riesgo, los vehículos —incluidas cisternas— se vieron obligados a retroceder para proteger la integridad de los ocupantes. Posteriormente, el grupo optó por tomar rutas alternas con el objetivo de resguardarse.
El segundo episodio se produjo durante el retorno hacia La Paz. Según el ministro, la caravana se detuvo a la espera del repliegue conjunto de todos los efectivos cuando la noche los alcanzó. En ese contexto, la tensión volvió a escalar. “Estábamos esperando a la Policía, porque vamos todos, volvemos todos. Ahí nos pilló la noche y se empezaron a acercar gente. Ahí se tiró gases, se ven fogatas”, explicó.
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