Aunque no existen cifras exactas sobre cuántos robos se cometen a diario en los locales de Potosí, se estima que es un fenómeno en crecimiento, con cada vez más negocios y empresas denunciando la presencia de grupos criminales que afectan directamente sus operaciones.
Ningún sector se salva, con los robos yendo desde equipos electrónicos hasta material de construcción, independientemente del tamaño del negocio y su ubicación.
No se trata de un fenómeno nuevo para el país o la región, pero sí de uno que ha venido intensificándose desde el último año, con un número de olas de robos a negocios y viviendas que no dejan a nadie indiferente.
Seguridad contra los robos
Es por eso que los negocios estarían implementando estrategias de seguridad cada vez más efectivas, invirtiendo en nuevos sistemas para acelerar la detección y aprehensión de los criminales.
Para muchos, las cámaras de seguridad serían la opción más viable, ya que no solo son herramientas asequibles sino también de fácil instalación. Las mismas ya han mostrado resultados efectivos, con imágenes de videovigilancia siendo cruciales para la reciente aprehensión de los criminales conocidos como “El Coco” y “la Lidia”.
Estas también se estarían utilizando para la identificación de las placas de los vehículos utilizados durante las distintas operaciones criminales.
En el caso de los negocios de mayor poder adquisitivo, o aquellos que operan en establecimientos de mayor tamaño, el uso de un sistema de control de acceso para edificios estaría brindando una capa de seguridad adicional, registrando de forma efectiva cada ingreso y salida, al tiempo que disminuye las probabilidades de accesos no autorizados.
Los bienes más afectados
Por el momento, las autoridades no han publicado cifras oficiales sobre cuáles son los productos que enfrentan un mayor riesgo (algo esencial para tomar medidas efectivas), sin embargo, al estudiar los reportes de prensa, podemos ver que la electrónica sería una de las áreas más afectadas, con un buen número de “robos hormiga” y asaltos siendo perpetrados contra tiendas que operan en el sector.
Los productos de primera necesidad tampoco se salvan, con una gran cantidad de robos siendo perpetrados en tiendas de abarrotes a lo largo y ancho del país. Alimentos como arroz, azúcar y aceite suelen ser los preferidos de los ladrones, posiblemente por su venta al mayor, lo que simplifica el robo de grandes cantidades de producto en poco tiempo.
Mientras que el robo a los locales muestra una tendencia en alza relativamente controlada, otras industrias estarían viviendo situaciones mucho más complejas. El principal ejemplo sería la minería, con los denominados “jukus” implementando estrategias cada vez más elaboradas y violentas para el robo de minerales de alto valor.
Si bien las autoridades estarían desarrollando protocolos para frustrar tantos ataques como sea posible, estos grupos criminales han comenzado a implementar estrategias conjuntas mucho más complejas de contrarrestar, por lo que el robo de minerales en el país estaría alcanzando cifras alarmantes.
Medidas poco efectivas
El problema actual para muchos de los comerciantes de la zona es la incapacidad de las autoridades al momento de tomar medidas realmente efectivas contra la inseguridad, no solo con respecto a las actividades criminales, sino también con la situación que impulsa el aumento en la actividad delictiva.
Desde medidas económicas poco eficaces, hasta el abandono de comunidades frágiles, la situación está impactando directamente las tasas de criminalidad.
Mientras que estos problemas no se aborden adecuadamente, los grupos criminales seguirán creando nuevas formas de superar las medidas de seguridad implementadas por los negocios, especialmente por aquellos que no cuentan con los recursos necesarios para comprar los dispositivos más modernos.
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