El transporte pesado y los gremialistas rechazaron el anuncio de un paro general indefinido con bloqueos de calles y carreteras convocado por la Central Obrera Boliviana (COB). La posición de ambos sectores comienza a debilitar las decisiones que se asumieron el 1 de Mayo en el Cabildo de El Alto.
La Confederación de Trabajadores Gremiales de Bolivia sostuvo que las protestas no representan a la mayoría de los bolivianos que trabajan por cuenta propia y subsisten con ventas diarias. Su secretario ejecutivo, César Gonzales, afirmó que las movilizaciones castigan a comerciantes, productores, transportistas y pequeños emprendedores.
“Respetamos el derecho a la protesta, pero rechazamos cualquier medida que castigue al que trabaja”, manifestó el dirigente, al remarcar que miles de familias viven de la actividad informal y no cuentan con salario fijo ni beneficios laborales.
Según el sector, más del 85 por ciento de la población económicamente activa desarrolla actividades independientes, por lo que consideró que una paralización nacional afectará principalmente a quienes no reciben ingresos si no trabajan.
Gonzales también cuestionó a la dirigencia de la COB y señaló que responde a intereses alejados de la realidad de la mayoría trabajadora. “No aceptaremos que una minoría politizada siga decidiendo por Bolivia”, declaró.
