La producción nacional de gas natural y de hidrocarburos líquidos cayó a su punto más bajo en 21 años, de acuerdo a datos presentados recientemente por la Fundación Jubileo.
Después de haber alcanzado su nivel más alto entre 2015 y 2016, cuando se superaron los 60 millones de metros cúbicos por día (MMmcd), Bolivia empezó a producir cada vez menos hasta llegar a 26 millones en enero del presente año.
La situación empeora en el caso de los líquidos, pues de los 63 millones de barriles por día que se logró producir en 2014, el primer mes de 2026 fueron solo 22 millones.
Analistas del sector consideran que el agotamiento de las reservas radica en que los megacampos en producción ya son maduros y requieren reemplazo.
UNA NUEVA LEY
Se llegó a este extremo como consecuencia de la falta de inversión en exploración y, para ir revirtiendo la crítica situación de los hidrocarburos, urge aprobar una nueva Ley de Hidrocarburos que modernice la dinámica petrolera del país.
Fernando Rodríguez, experto en hidrocarburos, sostiene que incluso el mayor reservorio del país, el Margarita-Huacaya, compartido entre Chuquisaca y Tarija, está generando menos de la mitad de sus niveles máximos alcanzados.
De acuerdo con la última actualización, de 2023, Bolivia disponía entonces unas reservas probadas de gas de 4,49 Trillones de Pies Cúbicos (TCF, por sus siglas en inglés), menos de la mitad del volumen que tenía diez años atrás.
Los recientes hallazgos no han significado una reposición efectiva de reservas y, como resultado de esto, el país produce 0,41 TCF por año, equivalentes al 10% de su base disponible.
A ese ritmo, sin descubrimientos relevantes, el gas tiene una década de vida útil, según los expertos. Después, la producción solo alcanzaría para cubrir el mercado interno.
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