Bolivia enfrenta una crítica situación sanitaria tras confirmarse que los casos de chikungunya han superado la barrera de los 3.000 contagios a nivel nacional. La emergencia ha obligado a declarar alerta roja en los departamentos de Santa Cruz, Cochabamba y La Paz.
Hasta la fecha, la enfermedad ya se ha cobrado la vida de tres personas y mantiene a más de 40 pacientes hospitalizados. De estos, siete se encuentran en estado grave, incluyendo a recién nacidos que luchan por su vida en unidades de terapia intensiva.
Los galenos informaron que los bebés adquirieron la enfermedad por transmisión vertical durante el parto. “Están con una evolución estacionaria, es decir, no han evolucionado bien aún”, señalaron los especialistas sobre el delicado estado de los neonatos. Santa Cruz se mantiene como el epicentro de la epidemia al concentrar más del 70% de los casos registrados.
