Hace 23 años, el 19 de febrero, una fuerte granizada y una intensa lluvia hicieron colapsar las bocas de tormenta de La Paz. Las calles del centro se convirtieron en ríos y arrastraron productos de comerciantes, basura, autos, gente, vidas.
El portal Visión 360 recuerda que aquella trágica tarde, 68 personas fallecieron, casi todas ahogadas, y al menos 130 resultaron heridas. La magnitud del granizo también destruyó viviendas, vehículos y puestos de venta, y develó el frágil sistema de drenaje que había en la sede del Gobierno.
Se estima que los daños materiales por esta emergencia superaron los 10 millones de dólares. La empatía de la cooperación internacional y la decisión gubernamental de invertir en la mejora de la infraestructura, para que este desastre no vuelva a suceder, lograron reunir 41 millones de dólares para las obras de refacción, estabilización y reconstrucción, principalmente de los embovedados y la canalización de varios de los más de 200 ríos que tiene La Paz, en las cuencas del Choqueyapu, Orkojahuira e Irpavi.
El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) señaló que la masa de nubes que descargó con furia aquella granizada, medía unos 10 kilómetros de longitud. Las calles colapsaron e incluso los bomberos tuvieron que llegar a los puntos críticos a pie, con el equipo cargado sobre los hombros.
