La calificadora de riesgo Moody’s rebajó el viernes la calificación de Bolivia de emisor de largo plazo en moneda local y extranjera y de deuda sénior no garantizada a Caa3 desde Caa1 y cambió la perspectiva de la calificación de negativa a estable. ¿Qué dijo el Gobierno? Rechazó el informe y ratificó que la economía no solo se encuentra estable, sino en crecimiento.
La rebaja de la calificación de Moody’s refleja los actuales desafíos de gobernanza y el mayor riesgo político interno que enfrenta Bolivia. Eso exacerbó las presiones de liquidez externa a niveles críticos y provocó una disminución persistente de las reservas de divisas, que amenazan con una crisis en la balanza de pagos, según la calificadora internacional.
Además, señala que aún quedan pendientes de aprobación préstamos de entidades multilaterales y bilaterales en la Asamblea Legislativa Plurinacional. No obstante, apunta que, si bien esas fuentes de financiamiento proporcionarán financiamiento esencial para el déficit de cuenta corriente en el corto plazo, no abortan las necesidades de financiamiento externo del país en el largo plazo.
Moody’s, en ese sentido, espera que persistan en el país importantes desafíos crediticios, incluidos niveles muy bajos de reservas de divisas, niveles decrecientes de producción en el sector de hidrocarburos y un elevado riesgo político interno.
EL GOBIERNO
El Ministerio de Economía, no obstante, rechazó el informe de Moody’s y aseguró que este no “considera las políticas económicas que permiten proteger la estabilidad y el crecimiento económico de Bolivia, con medidas sociales y redistribución del ingreso que preservan el bienestar de la población boliviana”.
“El informe de Moody's no muestra una evaluación exhaustiva de todos los factores que influyen en la economía boliviana, limitando su análisis a las presiones de liquidez en moneda extranjera; tampoco considera las acciones concretas asumidas por el Gobierno para abordar estos temas”, explicó en una nota de prensa.
