Desde 1950 hasta este 2024, la población en Bolivia se ha tornado predominante urbana, fenómeno que afecta a las áreas rurales, como han advertido varios expertos basados en los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). De un 26,2% pasó a un 67,5%, según el Censo de 2012, y se prevé que los resultados de este 2024 muestren que más del 70%, probablemente más del 80%, están viviendo en las ciudades.
En 1950, el Censo contó 708.568 habitantes en el área urbana frente a 1.995.597 en el área rural; una relación de 26,2% frente a un predominante 73,8%.
En 1976, el mismo proceso mostró que se mantenía esta tendencia: 1.906.324 personas viviendo en las ciudades frente a 2.707.095 que se mantenían en el área rural. Ya para el año 1992, la relación cambió porque más bolivianos pasaron a concentrarse en las áreas urbanas: 3.694.846 frente a 2.725.946 en el área rural.
En 2001, aumentó la cantidad: 5.165.230 habitantes en el área urbana y 3.109.095 en la rural.
En 2012, de los 10.059.856 bolivianos, 6.788.962, un 67,5%, estaban viviendo en las ciudades y 3.270.894 (32,5%) en el campo.
“URBANIZACIÓN”
“Este fenómeno en demografía se conoce como un proceso de urbanización que además se ha dado en todos los países del mundo”, explica a CORREO DEL SUR el docente experto en Demografía de la Universidad San Francisco Xavier, Juan Luis Guzmán.
Una proyección del mismo INE muestra que para 2025, un 71,4% de los bolivianos estará viviendo en las ciudades frente al 28,6% que permanece en el campo, porcentaje que para el experto en gestión pública y descentralización Carlos Hugo Molina sube hasta el 80%.
“El lunes 25 de marzo se inicia el reencuentro de la Bolivia obligada a vivir dividida: la ‘originaria indígena campesina’, y la que en un 80% trabaja en ciudades. El Censo obligará a la inteligencia y creatividad rural/urbana a restituir en Paz, realidades y equilibrios. Como ya lo hizo en el mundo”, escribió el abogado cruceño en sus redes sociales.
El dato es clave para la planificación, ante la necesidad de las ciudades de contar con más servicio, según han remarcado varios expertos.
Analistas y políticos han destacado también el interés del gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS) en esta información, ya que tiene mayor apoyo en el área rural y ha promovido la autoidentificación indígena originaria campesina.
En este censo, como en otros, varias alcaldías rurales acarrearon a sus coetáneos residentes en otros puntos del país con el afán de evitar el registro de menos población y, por tanto, perder recursos de coparticipación. En Bolivia, no hay norma que impida estos actos.
Autoidentificación indígena, un elemento primordial en el Censo de Bolivia
La pertenencia indígena es un aspecto determinante que se tomará en cuenta en el censo de población y vivienda, que se desarrolla este sábado en Bolivia, puesto que el porcentaje de esa “autoidentificación” disminuyó en las últimas consultas, a lo que se suma un acelerado proceso de urbanización.
La identificación cultural comenzó a consultarse en el censo de 2001, cuando un 62% de la población (5,1 millones) dijo pertenecer a un pueblo indígena, mientras que en 2012 esa relación descendió a un 42% (4,2 millones).
Asimismo, la última encuesta de 2012 reflejó que un 67,5% de la población boliviana es urbana y un 32,5% rural.
El descenso de la identificación indígena fue un contrasentido al proceso político de entonces, puesto que en 2009 Bolivia puso en vigencia una nueva Constitución que declaró el paso de República a Estado Plurinacional, junto al reconocimiento de 36 naciones indígenas.
La preparación del censo de este año chocó con la polémica sobre la inclusión de la categoría “mestizo” para definir la identificación de la población no indígena, pero que fue descartada dado que ese término no contiene acepción cultural.
LA PERTENENCIA INDÍGENA
