El niño que fue rescatado por pobladores del municipio cruceño de San José de Chiquitos estuvo durante dos días encadenado y sin recibir agua ni alimentos, “castigo” que le impuso su padrastro para evitar que saliera a jugar con sus amigos.
El hecho salió a la luz cuando el niño corría por las calles del barrio Hebreo, escapando de su casa para evitar que su padrastro lo llevara al campo; en esas circunstancias, el hombre ordenó a la mamá del pequeño atraparlo, lo que hicieron dos muchachos a los que ella acudió.
Después, la mujer le puso cadenas en uno de los pies y lo llevó caminando por las calles de San José, de regreso a su casa. Fue entonces que vecinos vieron el maltrato infantil y llamaron a la Policía y a la Defensoría de la Niñez y Adolescencia. El niño que lloraba al momento de su rescate, fue evacuado hasta el hospital de San José de Chiquitos, donde le retiraron la cadena y le hicieron una revisión médico forense. El galeno certificó lesiones antiguas y nuevas en todo el cuerpo del pequeño.
