Pasaron tres años y casi un semestre de la irrupción de la pandemia de covid-19 en Bolivia -se registraron más de 22.300 fallecidos- y operadores del ecosistema de la industria del cemento nacional revelan que aún no lograron superar las cifras registradas en 2019, periodo cuya meseta de demanda del mercado alcanzó 4,1 millones de toneladas del material imprescindible en el sector de la construcción.
Cifras divulgadas por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) dan cuenta de que al primer semestre de este año la producción de cemento alcanzó a 1,83 millones de toneladas métricas (TM), 1,3% superior en comparación al mismo período de la gestión anterior, la cual llegó a 1,81 millones de TM. En relación con las ventas de cemento en el periodo de análisis, según el INE, se registró un volumen de 1,84 millones de TM, 4,1% más a lo alcanzado en 2022, cuyo tonelaje fue de con 1,76 millones.
Para Marcelo Alfaro, gerente general del Instituto Boliviano del Cemento y Hormigón (IBCH), que las ventas registren un 4,1% por encima del año pasado es una buena noticia; sin embargo, insinuó que el consumo de cemento más alto fue registrado en 2019.
