El Gobierno admite que el ciclo de turbulencia financiera internacional -los bancos centrales continúan con el incremento de tasas para disminuir la aún elevada inflación, la demora en la resolución del techo de la deuda de EEUU y el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania- y, en lo interno, la presión social en las carreteras del país y la resistencia legislativa para la aprobación de créditos, amenazan la recuperación y crecimiento de la economía. Sectores del tejido empresarial y productivo nacional hablan de incertidumbre y desempeño magro de la economía.
Desde el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas sostienen que las perspectivas económicas mundiales para el resto de 2023 son complejas debido a las turbulencias en el sector financiero, la inflación aún por encima de las metas de los países, el impacto sostenido de la guerra entre Rusia y Ucrania, y el enfriamiento de la actividad económica como resultado de la política monetaria contractiva en economías avanzadas y emergentes.
