El exvicepresidente Álvaro García Linera manifestó que el gobierno tiene un menú de opciones para frenar y “atemperar” el poder económico y las intenciones conspirativas de los sectores opositores, a través de la revisión de sus impuestos, sus propiedades y sus cuentas bancarias.
La exautoridad que abandonó el país junto a Evo Morales en noviembre de 2019, para asilarse en la República d México, en medio de una profunda crisis política, hizo un repaso a esos días “aciagos” que terminaron con su Gobierno.
Consultado sobre cómo los gobiernos populares deben enfrentar la reacción de las clases dominantes, el exvicepresidente manifestó que en una revolución militar este no es un debate, pero cuando se trata de las transformaciones por la vía democrática electoral se convierte en un problema inevitable, porque esas clases dominantes van a ser parte de la gestión y se tiene que convivir con esa clase social.
En consecuencia, explica que un gobierno progresista –por muy radical que este sea– que ha accedido por la vía democrática tiene que encontrar métodos prácticos de convivir con ese sector empresarial del país, pero también puede usar los recursos que están a disposición del Estado (el monopolio de monopolios) para “atemperar el poder económico de ese sector”.
Para eso, un gobierno progresista necesita de un Estado con un mínimo de control del Producto Interno Bruto, ello, para no estar sometido a los poderes fácticos económicos. “Ahí tienes un conjunto de mecanismos: tributarios, impositivos, de políticas fiscales, de inversiones y, llegado el caso, también de nacionalización”, precisó.
Insistió que el Estado debe tener un control del 30% del PIB, mínimo, para que al momento de dialogar con estos sectores lo haga en condiciones no de subordinación, sino desde una posición de poder. “Y, evidentemente, si estos sectores entran en una actitud conspirativa hay que afectarlos”, sentenció.
"No puedes simplemente contemplar, o asumir la actitud de dejarlos seguir con su conspiración. Revisa sus impuestos, mira sus propiedades, sus cuentas bancarias, tienes un menú de opciones de gobierno con las cuales atemperar y contener ese tipo de acciones", declaró García Linera en una entrevista con la revista Jacobin América Latina.
Acotó que el Estado tiene esas facultades, eres monopolio de monopolios. Uno de tus monopolios es fijar los precios, fijar las tasas de convertibilidad de la propiedad, del dinero, de los servicios. Esas son facultades del Estado, y las utilizas.
García Linera detalló que al ser el Estado un monopolio, “puedes definir tasas de convertibilidad, puedes definir tasas de interés, puedes obligar al dinero a ir en una determinada dirección. La posibilidad de que el Estado implemente un conjunto de políticas económicas que rompan este poder de veto empresarial pasa por políticas de ese tipo. Allí donde el poder de veto es demasiado fuerte, simplemente lo quiebras: te metes y construyes una empresa del Estado”.
Dijo que el gobierno de Evo Morales rompió el veto empresarial, por ejemplo, con el caso de la soya, precisó que el Estado tiene esa capacidad de intervenir, de aumentar la capacidad de negociación de los pequeños productores y a quebrar ese poder de veto.
Comentó que ese es un ejemplo, pero que “Se trata de cruzarle el camino a los sectores empresariales que tienen demasiado poder de veto. No necesariamente estatizas todo, pero sí cortas la cadena, los debilitas, y eso hicimos con la soja; ya nunca más volvió a ser un problema”.
En el país, se ha abierto el debate en medio de medidas de presión en rechazo del proyecto de ley contra de la legitimación de ganancias ilícitas, porque convierten a la Unidad de Investigaciones Financieras en un instrumento de control de los ciudadanos, de sus cuentas bancarias y de sus bienes.
Convirtiendo a los ciudadanos en denominados "sujetos obligados" para investigar y promover investigaciones sobre "operaciones sospechosas". Varios sectores y políticos opositores rechazan la propuesta y anunciaron que masificarán sus medidas de presión.
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