Desde el 29 de noviembre del año pasado, Karem Mendoza (28) vive una pesadilla. Esa fecha denunció que fue violada por Alexander H. M., ya pasaron nueve meses del ultraje y aún no consigue justicia pese a que los resultados del examen toxicológico arrojó que la joven fue drogada con cocaína.
Karem relata afligida que la Fiscalía no da celeridad al caso, pues de seis audiencias de medidas cautelares que le programaron todas se suspendieron porque la juez se ausenta. El martes está previsto que se realice otra cita para que el agresor se presente y responda por sus actos.
“Me han programado seis y todas se han suspendido, mañana sería la séptima. Siempre me dice que la juez está enferma, va un suplente y dice que (la juez) tiene otras audiencias y que por eso no asiste (…) No sé si mañana se va a suspender, pero eso pareciera porque se observa una suerte de encubrimiento de parte de la Fiscalía”, afirma.
El resultado del examen toxicológico de Instituto de Investigación Forense (IDIF) reveló presencia de metabolitos de cocaína en el organismo Karem. La víctima observa que la Fiscalía no responde sus memoriales, pero los de agresor son recibidos. Toda esta agonía está afectando a la joven que solo pide justicia y que detengan a su agresor por ser un riesgo para la sociedad.
“He pedido que se lo aprehenda porque ha usado sustancias controladas, pero no lo hacen, no lo quieren hacer. Es una persona peligrosa si ha usado sustancias controladas conmigo puede usarlas con cualquier otra persona, pero como las audiencias se suspenden no se dicta la detención preventiva”, cuestiona.
Señala que también pidió que se convoque a las personas que fueron testigos de la agresión, pero no fue escuchada. Además, señala que de estas personas, allegadas al agresor, solo recibió más violencia.
“La Fiscalía no hace nada al respecto para citarlos, ya pasaron casi 10 meses y no hay avance de nada”, lamenta.
Karem tiene 29 años, es periodista y actriz de teatro. Trabajó en Erbol, en el diario Bolivia y en la ANF. Su familia ha sido un pilar que le ayudó a resistir la pesada carga del sufrimiento, aunque a ratos siente que se “quiebra”.
Retardación de justicia
La demora en el proceso no solo es de ahora, ya que la víctima aparte de lidiar con la agresión sexual tuvo que sufrir 15 horas para denunciar que fue violada y recién después de cuatro meses logró que el agresor sea imputado.
La Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) pese a que ya conocía la dirección de la vivienda del agresor no pudo notificarlo. Tuvo que recurrir al cedulón (edicto o anuncio que se fija en sitios públicos). Recién en febrero, Alexander H. M. fue notificado.
El acusado de la agresión sexual recibió dos citaciones, pero no asistió a declarar. La primera vez se excusó, dijo que había sufrido una caída; la segunda vez señaló que había viajado. Ante las excusas, la abogada de la defensa solicitó aprehensión.
Cuatro meses después del hecho, la Fiscalía presentó el 23 de marzo pasado la imputación en contra del agresor por la “supuesta comisión del delito de violación”. De acuerdo con “las investigaciones y las características del hecho, se evidencia que existen suficientes indicios para sostener que el imputado es con probabilidad autor del delito antes referido”, se lee en el documento.
La Fiscalía solicitó la detención preventiva del imputado porque la víctima lo identificó y existe el riesgo de que no se someta al proceso y obstaculice la investigación. La fiscal Elizabeth Zambrana pidió 180 días para realizar la pericia genética y la inspección técnica ocular.
El artículo 308 del Código Penal define la violación como el acceso carnal no consentido.
El acusado declaró en marzo ante la Fiscalía que “la relación fue plenamente consentida y en ningún momento ella manifestó oposición alguna”. Agregó que Karem estuvo consciente en el momento de relación.
Sin embargo, Karem afirma que no estaba consciente cuando fue agredida sexualmente. Argumenta que nadie tiene derecho de violentar a otra persona en esas circunstancias así ésta haya consumido bebidas alcohólicas.
La denunciante recuerda que la noche del 28 de noviembre salió en buen estado de una fiesta de matrimonio. Recuerda también que una pareja de amigos de su hermana y Alexander, a quien no conocía, le invitaron a seguir compartiendo en otro lugar. Aceptó. Y de inmediato, le dieron un vaso de licor. Bebió. Luego, compraron un whisky de una licorería y todos incluida Karem abordaron un taxi.
Narró a ANF que apenas subió al vehículo se sintió muy mal, tanto así que no recuerda cómo llegó al domicilio donde se supone que compartirían. Su mente se borró en aquel momento y esporádicamente recuerda voces y ruidos, hasta que despertó más o menos a las 05:00, cuando todo se había consumado.
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