La Iglesia Católica instó a los bolivianos a prepararse a vivir la alegría de la venida del Señor y no la alegría del mercado y de los regalos que representa al consumismo. Al mismo tiempo pidió que en este tiempo de espera de la Navidad se trabaje para desterrar las divisiones, el odio y el rencor.
El arzobispo de Santa Cruz monseñor Sergio Gualberti dijo durante su homilía dominical, que la condición indispensable para vivir la alegría de la Navidad es descubrir el rostro del desconocido y la alegría interior por la venida del salvador, que brota de la certeza que Dios cumple con su palabra.
Indicó que el desafío de la Navidad para los cristianos es hacer que nuestra alegría se convierta en la manifestación luminosa de la presencia y cercanía de Dios en la historia.
“Tener espíritu de pobre debería ser la actitud de todos los que creemos en Cristo, reconocer nuestra pobreza existencial y que toda nuestra vida, lo que somos, lo que tenemos y lo que hacemos depende de Dios”, manifestó.
Sostuvo que la pandemia del COVID se ha encargado de recordarnos esta verdad de una manera dolorosa, ha hecho caer como un castillo de naipes las certezas humanas del poder, las riquezas y el orgullo de la ciencia. Nos ha hecho tocar con las manos nuestra fragilidad y límites que habíamos olvidado con demasiada facilidad, actuando como si fuéramos dueños de nuestra existencia y del mundo, indicó.
Dijo que es tiempo de observar a la Virgen María como la figura central del Adviento, la pobre y humilde "servidora" del Señor. Es la alegría de orar y dar gracias a Dios en toda ocasión, como María que proclama la grandeza del Señor, la alegría de abrirnos a la acción del Espíritu para que reanime nuestra fe en el Salvador, la alegría de luchar por la justicia, por el bien común, por el respeto de los demás, por los pobres y los desgarrados en el corazón.
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