El Gobierno de la presidenta Jeanine Áñez cambió cuatro autoridades en pocos días. Primero al presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Herland Soliz; seguido de la destitución del director del Fondo de Desarrollo Indígena, Rafael Quispe, y continuando con la renuncia de los ministros de Desarrollo Productivo, y de Minería y Metalurgia.
Para el analista político Marcelo Silva, la presidenta Jeanine Áñez está buscando aplacar el efecto negativo de las denuncias de corrupción y el uso indebido de bienes de Estado con el cambio de altas autoridades de Estado.
Sin embargo, Silva aseguró que la Presidenta hizo una buena jugada política al posesionar a Oscar Ortiz como ministro de Desarrollo Productivo y Economía Plural porque es un hombre orgánico, político, que le va dar luz y dirección al Gobierno. Además, creará un buen enlace con el sector productivo empresarial cruceño que es determinante para el poder político, sostuvo.
Por otro lado, el abogado y analista político, Paul Antonio Coca, manifestó que dentro del Gabinete ministerial de Áñez existe una crisis debido a que algunos Ministros están realizando acciones que no son del agrado popular, como el uso de aviones oficiales para transportar personas particulares.
En ese contexto, manifestó que los cambios de altas autoridades son necesarios, pero no suficientes. Coca considera que ambas autoridades aún no están siendo removidas de su cargo ya que representan un pilar importante dentro de Gabinete. Núñez porque es uno de los hombres fuertes de la Presidenta y Yujra porque es una conexión política con la ciudad de El Alto.
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