Fue el pasado 15 de marzo que murió un indígena guatemalteco de 85 años, contagiado por coronavirus en España y estos días se confirmó del fallecimiento de un joven de 15 años perteneciente a la etnia yanomami en la amazonia brasileña. Esto pone en mayor alerta frente al virus por la vulnerabilidad de los pueblos indígenas. En Bolivia, expertos advierten que las normas que se disponen para prevenir esta pandemia excluyen a este sector poniéndolo en mayor riesgo.
“Varias han sido las medidas asumidas por el Estado boliviano: se han promulgado dos leyes y 17 decretos supremos desde el nivel central, así como otras normas en el ámbito subnacional; sin embargo, con relación a los pueblos indígenas estas medidas tienen una característica común: la exclusión de sus demandas y problemáticas, lo cual agrava la situación de vulnerabilidad, llegando a poner en riesgo su vida al punto del etnocidio”, establece Miguel Vargas, director del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS).
Frente a la pandemia que hasta estas horas ha causado más de 1.777.000 personas contagiadas y 109.000 fallecidos, hay sectores con mayor vulnerabilidad como los pueblos indígenas, dada su situación precaria en la mayoría de los países y el difícil acceso en sus territorios.
Por ello, organizaciones y expertos se pronuncian y advierten de este riesgo y las medidas que se deben tomar. Hace unos días, en base a la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y en los mensajes emitidos por la Organización Mundial de la Salud, la Unidad de Pueblos Indígenas de la FAO hizo un llamado urgente a las instancias nacionales, regionales y globales de salud a proveer a los pueblos indígenas de información y materiales audiovisuales de prevención y contención, así como a apoyar la traducción y diseminación de estos materiales en sus diferentes lenguas. Además de tomar en cuenta a sus líderes de forma activa.
De igual forma desde el Cejis se advierte que en Bolivia las comunidades indígenas que habitan las regiones del Chaco, Chiquitanía, Amazonía y Pantanal boliviano, sufren por la presencia de enfermedades como el dengue, fiebre amarilla, tuberculosis, malaria, leishmaniasis, infecciones respiratorias agudas (IRAS) y enfermedades diarreicas agudas (EDAS). Se estima que esta situación se agudizará con la presencia de esta pandemia.
“Ninguno de los 58 territorios indígenas del oriente, Chaco, Amazonía y Pantanal ha reportado contagio alguno; sin embargo, se debe tomar en cuenta que la falta de muestras rápidas para identificar al COVID – 19 pueden no expresar la realidad, enfatiza Vargas.
El Cejis también da cuenta que en los pasados días, varias voces de líderes y lideresas indígenas “han denunciado que la presencia del COVID-19 en los territorios indígenas podría ser letal para las comunidades que habitan la Amazonía, Chaco, Chiquitanía y Pantanal, en especial aquellos que se encuentran en situación de alta vulnerabilidad”.
Ante esto y al igual que otras organizaciones se sugiere frente a esta amenaza que las medidas de prevención consideren el contexto de los pueblos indígenas con un enfoque de salud integral, en el que se incluyan acciones con características sistemáticas y sostenidas para evitar el deterioro de la salud y la muerte de mujeres, niños, adolescentes y adultos mayores.
Además de “la delimitación de zonas de influencia sanitaria, para el monitoreo constante de vectores endémicos que puedan generar infecciones; el fortalecimiento de la medicina tradicional y su articulación con la ‘medicina académica’; el control de la caza y pesca ilegal que pueda realizarse en los territorios, precautelando su soberanía alimentaria y sus sistemas de vida”.
Además el Cejis establece que se debe desarrollar un plan de contingencia ante situación excepcionales que conlleven amenazas inminentes de mortalidad en masa.
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